Es posible que tu hijo tenga una adicción a Internet y no lo sepas?

Es posible que alguien desarrolle una adicción a Internet? 

 

Hace unos años parecería una broma, pero cada vez más personas, sobre todo niños y jóvenes, sufren una dependencia de Internet muy parecida a una adicción. Te contamos cómo reconocerla y la manera de actuar. Podemos hablar de ciberadicción o trastorno de adicción a Internet cuando el uso que tu hijo o hija realiza de Internet es excesivo, hasta el punto de robar tiempo al resto de sus actividades y lo aleja de actividades de la vida real.

Los síntomas son similares a los de cualquier otro tipo de adicción: 

1.    Tolerancia: el menor pasa cada vez más tiempo conectado a Internet.

2.    Interferencia: le quita tiempo para otras actividades, como deberes o amigos.

3.    Síndrome de abstinencia: cuando no puede navegar, se siente inquieto.

4.    Falta de control: aunque le prohíbas conectarse, no puede resistir la tentación.

5.    Aislamiento: se vuelve triste, apático, antisocial, miente, se encierra en su mundo.

6.    Secuelas físicas: sufre irritación de los ojos, dolor de cabeza, espalda y muñeca etc.

7.    Sustitución: prefiere hablar, jugar, etc. a través de Internet que en persona. Algunos estudios señalan que la adicción a Internet puede llegar a provocar efectos similares a la dependencia del éxtasis o el alcohol. Por ese motivo, la Organización Mundial de la Salud ha incluido este fenómeno en su lista de adicciones sin sustancia. Según los expertos, la ciberadicción ya afecta a uno de cada diez menores de edad. Si reconoces cualquiera de los síntomas anteriores en tus hijos o quieres evitar el riesgo de que se vuelvan adictos a Internet, sigue los consejos que hallarás a continuación.Impide que empiecen demasiado pronto. Un uso prematuro de Internet aumenta el riesgo de adicción por la falta de madurez. Para saber la edad adecuada, consulta aquí. Negocia horarios. Pacta con tus hijos los momentos en los que pueden usar Internet sin que interfiera con sus otras actividades (escuela, deportes, ayudar en casa, etc.) Pon límites. En ningún caso un menor de edad debería estar conectado más de dos horas al día ni acceder a la Red a diario si no hay ninguna causa que justifique este uso. Evita rutinas insanas. No es recomendable que los niños merienden o cenen ante el ordenador, que esté siempre encendido o que hagan todos los deberes con su ayuda. No coloques el PC en su cuarto. Sitúa el ordenador en una zona común de la casa como la sala de estar, así evitarás “tentaciones” y resultará más fácil regular su uso. Navegar juntos. Pasa tiempo junto a tus hijos cuando utilicen Internet. No se trata de vigilarles, sino de asesorarles para que usen Internet de forma segura y responsable. Da un buen ejemplo. Los hijos imitan las conductas de sus padres. Si ven que tú o algún otro miembro de la familia están muchas horas conectado, les parecerá “normal”. Ofrece alternativas. Si tus hijos se conectan a Internet porque “se aburren”, organiza otras actividades como juegos, paseos en bicicleta, excursiones, practicar deportes, etc. Filtra los contenidos. Evita que tus hijos accedan a sitios pornográficos instalando un software de control parental como Saint App, para evitar que adquieran un a adicción a la pornografía. Sé consciente de los riesgos. La adicción a Internet multiplica el peligro de que un menor sea víctima de prácticas nocivas como el grooming, el sexting o el ciberbullying. Asesórate. Si crees que tu hijo o hija puede tener una adicción a Internet, busca el consejo de expertos para determinar la mejor forma de enfocar y tratar este problema. No subestimes el problema. La adicción a Internet puede indicar otros trastornos psicológicos como inseguridad, acoso escolar, etc. ¡Así que es mejor tomárselo en serio!. FUENTE: SAINT BLOG.

 

 

 

 

 

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